Fuente: elconfidencial.com

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, acaba de comunicar que la entidad empezará a comprar deuda financiera vinculada a préstamos (ABS) e hipotecas (covered bonds) en el mes de octubre. Complementa de este modo la rebaja de los tipos de interés que había anunciado minutos antes. En concreto, ha abaratado el precio oficial del dinero del 0,15 al mínimo histórico del 0,05%, un movimiento que ha empujado a los tipos de la facilidad de depósito del -0,1 al -0,2%. “Ya hemos tocado suelo”, ha asegurado el presidente del BCE en referencia a los tipos oficiales. O lo que es lo mismo, el terreno de la política monetaria convencional ya ha alcanzado su límite. En adelante, todo se moverá fuera de lo convencional.

Con estas medidas, que no han sido adoptadas de forma “unánime” según ha precisado el propio presidente del BCE, trata de salir al paso de las presiones deflacionistas en la Eurozona. La inflación acumula 11 meses consecutivos evolucionando a tasas inferiores al 1% y el banquero italiano reconoció ya a finales de agosto de que las expectativas de inflación estaban descendiendo “significativamente en todos los plazos”.

No es la primera vez que el BCE lanza un programa de compras de deuda privada durante la crisis. En mayo de 2009 activó un programa de compras de cédulas hipotecarias por valor de 60.000 millones de euros. En octubre de 2010 lanzó un segundo programa de adquisiciones de cédulas. Dotado con 40.000 millones, finalmente solo empleó 16.000 millones. Esta vez, sin embargo, será distinto por varios motivos. El primero, que amplía el punto de mira para incluir ya deuda respaldada por préstamos. Y el segundo, que en esta ocasión se espera que el programa cuente con un volumen mayor. De hecho, Draghi ya ha precisado que “el propósito de estos programas será diferente a los previos”. Eso sí, no ha dado más detalles. Los ha dejado para la cita del 2 de octubre. 

Por el momento, Draghi ha precisado que su batida compradora no incluirá deuda pública. Eso sí, ha reconocido que varios gobernadores se han quedado con ganas de “hacer más”. En este sentido, ha admitido que un programa total de expansión cuantitativa (QE), ya con la inclusión de deuda pública, ha sido “discutido” en el transcurso de la reunión.

Por el momento, la entidad se ha limitado a avanzarlo con el lanzamiento de ese programa de compras de deuda privada. Este ya fue el camino emprendido por la Reserva Federal (Fed) estadounidense en 2008.Entonces, comenzó a comprar deuda hipotecaria y esperó hasta marzo de 2009 para incorporar a su programa de compras la deuda pública. Si aquellas compras iniciales de la Fed ya se definieron como QE o expansión cuantitativa, lo mismo se puede decir del BCE. Sin embargo, la sensación es que todavía no lo es al no haber abierto la mano ya a la deuda pública o soberana, que es la que emiten los países. Pero lo es. 

Estas medidas buscan fortalecer las emprendidas por el BCE en junio, como la concerniente a las operaciones condicionadas de financiación bancaria a largo plazo (TLTRO), que pondrá en marcha este mes de septiembre. Además, tal y como ha reconocido Draghi, ampliar su balance hasta los niveles de 2012. Actualmente, el balance del BCE se encuentra en los 2,03 billones de euros, cuando hace dos años llegó a engordar hasta los 3,1 billones.

PREVISIONES A LA BAJA

De forma consecuente con esta batería de medidas, el BCE ha recortado las previsiones de crecimiento de la Eurozona para 2014 y 2015. En concreto, pronostica que un crecimiento del 0,9% para este año y del 1,6% para el siguiente, por debajo del 1% y del 1,7% barajado hace tres meses. Para 2016, eso sí, eleva la previsión en una décima, del 1,8 al 1,9%.

También ha reducido ligeramente las previsiones de inflación para 2014. Las ha rebajado del 0,7 al 0,6%. Para 2015 y 2016 las ha dejado donde las puso en junio, en el 1,1% y en el 1,4%, respectivamente.