Fuente: http://www.periodistadigital.com/

El Instituto de Estudios Económicos (IEE), vinculado a la patronal CEOE, va un paso más allá y estima el crecimiento de 2015 en el 2,5%

 

En la medida en que España sepa rentabilizar el viento a favor y sortear unos riesgos que están bien identificados, 2015 puede convertirse en el año de la vuelta al dinamismo económico, según los directivos de grandes compañías.

Una visión, la de los empresarios, que avala el grueso del mensaje económico más reciente del Gobierno de Mariano Rajoy, que ubica en 2015 el “despegue definitivo de la economía española” tras filtrarse la recuperación a la economía real.

Así pues, las cartas a los Reyes Magos de los empresarios que enviará este año elEconomista son muy ambiciosas.

Para 2015, han sustituido el oro por la consolidación de la recuperación económica, el incienso por una menor tasa de desempleo y la mirra por seguir en la senda de las reformas.

Más crecimiento

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, y el Gobierno en general ya apuestan por un crecimiento del PIB en torno al 2% este año.

El Instituto de Estudios Económicos (IEE), vinculado a la patronal CEOE, va un paso más allá y estima el crecimiento de 2015 en el 2,5%.

Y son mayoría los analistas consultados por este diario que elevan el optimismo para el año próximo por encima del 2,5% de crecimiento, aupado por el abaratamiento del petróleo y el drenaje de poder adquisitivo derivado de la rebaja impositiva.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) -siempre más precavido que el resto de instituciones y acusado de ser excesivamente negativo en muchas ocasiones- considera que el PIB español avanzará un 1,7% este año.

No obstante, tal y como alertó Guindos, el crecimiento de nuestro país no está exento de riesgos.

En su contra obra la desaceleración económica en nuestros países vecinos que, como si de un catarro invernal se tratase, puede contagiarse a España en menos de lo que dura un estornudo.

Concretamente, las instituciones del Viejo Continente tienen el punto de mira en la reunión del Banco Central Europeo del próximo 22 de enero.

Según se prevé, el presidente de la institución, Mario Draghi, anunciará si finalmente pone en marcha más estímulos económicos y se materializa la prometida compra de deuda masiva, lo que podría suponer un importante soplo de aire fresco para los mercados.

No obstante, tendremos que esperar para comprobar si Draghi pasa de las palabras a los hechos y restaura la confianza de los mercados, en vez de limitarse a lanzar un mensaje tranquilizador.

Algo que sería clave para que la recuperación se siga filtrando a las pequeñas y medianas empresas, así como a las familias españolas.

Más empleo

En cuanto a la batalla contra el desempleo, los directivos de grandes empresas de nuestro país también confían en que el Gobierno vaya un paso más allá y consiga combatir la alta tasa de paro que todavía arrastra España.

El Ejecutivo prevé que la tasa de paro quede en el 22,9% el próximo año, seis décimas por debajo del 23,5% que calculan los expertos del FMI.

Con todo, nuestro país sigue encabezando la lista de los países en la eurozona en cuanto a desempleo -sólo superado por Grecia-.

No obstante, habrá que esperar a la puesta en marcha del denominado Plan Juncker -que entrará en vigor en 2015 y durará hasta 2017- que tiene como objetivo fundamental relanzar la economía europea con una inversión estimada en 315.000 millones de euros y crear 1,3 millones de puestos de trabajo, según estima el Ejecutivo comunitario.

De la cantidad que será invertida, un tercio irá destinada a completar la unión energética -este punto afecta mucho a nuestro país ya que, a través de la mejora de las interconexiones energéticas, reducirá la dependencia del suministro de España-; otro tercio a mejorar la red de transportes; un 15% se gastará en mejorar las infraestructuras sociales (como colegios y hospitales) y un 8% a fines medioambientales.

Esto, además, supondrá un beneficio extra a las compañías españolas ya que, a través de la innovación, podrán ser más competitivas.

Más reformas

Los grandes directivos españoles coinciden en la necesidad de perserverar en las reformas.

Piden que exista un marco más restrictivo para controlar el fraude fiscal y la corrupción. Además, creen necesario impulsar medidas que mejoren la formación de los jóvenes.